1 mar 2009

Postura en contra de la contratación obligatoria de un Guía de Montaña



El objetivo de este texto es divulgar el pensamiento de algunos guías de montaña que nos promulgamos en contra de la cada vez más extendida concepción de contratar un guía de montaña de forma obligatoria.

Mi posición está basada en años de estudio, recopilación y práctica activa de montañismo y escalada. Para llegar comprender dicha postura, he tenido en cuenta algunos tópicos enumerados a continuación.


En el siguiente escrito se utilizarán las palabras alpinismo, montañismo y andinismo como sinónimos; ya que el objetivo del escrito no es tratar tecnicismos semánticos.



Definiciones y conceptos
Montañismo: nombre genérico de las actividades realizadas en montaña y consistentes en subir montañas por placer, con fines exploratorios y/o científicos. Es mas duro físicamente que el trekking y más aun que el senderismo. Estrictamente no son montañismo la BTT, las travesías 4 por 4, rafting, kayak, parapente y otros deportes que si se practican en la montaña. 1
En el montañismo y la escalada aunque no hay reglas escritas ni una ética estrictamente aceptada, suelen haber normas de comportamiento reconocidas o totalmente rechazadas por el común de los montañistas o escaladores. Las normas se establecen por costumbre, de manera que la meta sigue siendo en general la cumbre de la montaña. Por ejemplo, quedarse a 50 metros de una cumbre en la cadena montañosa del Himalaya o de los Andes, invalida la ascensión.
Entre esas normas admitidas encontramos la TENDENCIA a: existencia de compromiso y aventura; escalar en libre ya sea en roca o hielo; si es artificial se trata de evitar dañar la roca dentro de lo posible; mínimo uso de martillo; máxima ligereza; mínimos rastros y mínimo impacto; entre otras cosas.
Esta actividad exige conocimientos de diversas disciplinas como orientación, cartografía, primeros auxilios en zonas agrestes, meteorología, lectura de escenarios peligrosos, planificación, gestión del riesgo, etc.
Entre sus partidarios se encuentra gente de cualquier condición y de todas las edades. Un escalador-montañista entregado reconocerá a otro instintivamente y percibe el mundo en términos de montañismo-escalada. Aunque parece que la concurrencia entre iguales es importante, las afinidades de ideas o inspiraciones no siempre se comparten.
Incorpora un elemento de competición, aunque el mismo no siempre es reconocido. La competencia suele ser indirecta y basada en escaladas anteriores como fruto de inspiración o medición. La competencia directa (excepto escalada deportiva) con árbitros y reglas escritas no se suele ver bien y será quizás porque cohíbe esa libertad de expresión artística que significa moverse en una montaña siguiendo una línea estética imaginaria que va desde la base del cerro hasta su cumbre. 2
Los valores propios del alpinismo tienden hacia la práctica de esta actividad de la forma más pura posible: la cumbre, el alpinista, la ligereza y mínimos apoyos adicionales.

Seguridad, riesgo, peligro y motivaciones
Es considerado un deporte peligroso y una actividad de alto riesgo. Peligro significa proximidad de daño y riesgo significa posibilidad de que ocurra un daño a nuestra integridad física. Al riesgo se lo gestiona de diversas formas ya sea estudiando, entrenando, asistiendo a cursos, etc. Intentar garantizar la seguridad en estas actividades es una mentira. La seguridad debe ser una tendencia a la que se apunta en todo momento y creer que se esta exento de peligro en tal o cual montaña es incorrecto y hace que "bajemos la guardia". La mejor forma de entrar en el juego y salir ilesos es con la prevención. La misma pasa por la preparación del deportista en numerosos aspectos. Hay varios escritos sobre el tema pero resumidamente se sabe que aunque se minimiza la exposición mediante técnicas específicas, nunca se pueden eliminar ciertos riesgos residuales 3, 4. Hay que ser consciente de que los mismos existen y aceptar o asumir estos riesgos si se quiere practicar este deporte. Dos escaladores pueden estar haciendo la misma actividad y sin embargo uno puede ser un inconsciente y peligroso para terceros y el otro un ser cuerdo y totalmente coherente. A ambos los diferencia la actitud ante el obstáculo que están superando. Actitud basada en los atributos arriba enunciados que hacen a minimizar los riesgos o no.
La montaña ha sido territorio de tragedias y de sufrimiento por un lado, y por otro, un lugar de gozo y exhaltación. El porqué los montañistas y escaladores se exponen al peligro resulta una pregunta planteada frecuentemente a la que la mayoría evita toda contestación seria. Según el alpinista británico Lord Hunt “tenemos conciencia de ese impulso de medir nuestros nervios y nuestra destreza sobre terrenos difíciles y abruptos, pero nos retraemos ante la idea del autoanálisis” 5. Lo cierto es que por diferentes razones los montañistas practican esta actividad motivados por la autosuperación, el alcanzar las propias aspiraciones, la sensación enriquecedora de estar al aire libre, el intenso placer físico que conlleva la práctica, la competencia, la búsqueda, el conocimiento, la necesidad de expresarse, de sentir la proximidad del peligro, el reconocimiento ante los pares, etc. Cada uno siente placer por una u otra razón y mientras que en algunos predomina más un elemento, en otros todos los factores se combinan en igual medida. Finalmente, donde unos buscan mejorar su propio rendimiento, otros buscan vivencias de tipo contemplativas. Y por más diversa que parezca una actividad comparada con otra como lo puede ser el boulder de una ascensión a una gran montaña, se encuentran coincidencias en el sentir de su práctica. Todo presenta un desafío y el placer suele seguir al peligro (rara vez lo acompaña). Las montañas y el aire libre influyen poderosamente en la vida de los montañistas y escaladores. La pasión une a los entusiastas practicantes en búsqueda de dificultades a superar.

Breve reseña histórica
Aunque la presencia de seres humanos en la montaña se remonta a miles de años (restos indígenas, adoraciones a deidades, tránsitos comerciales, etc.) se tiene en cuenta como primera escalada con connotaciones modernas la del Mont. Blanc (4.807 m) en el año 1786*. Esta actividad, se considera como el nacimiento del alpinismo moderno, que consiste en subir montañas por el mero placer de hacerlo y porque simplemente la dificultad a superar se encuentra allí. A ello se suma también el interés científico y geográfico. Como antecedente en Sudamérica, podemos citar el ascenso del Vn. Pichincha (4.701 m) en Ecuador en el año 1582 por españoles debido al simple hecho de querer observar su cráter luego de una erupción. 5
Según transcurre el siglo XIX se va acentuando el elemento deportivo que es el que finalmente se impone, aunque enmarcado en un entorno de conocimiento y arte.
Durante este siglo se van ascendiendo todas la cimas vírgenes de la cadena de los Alpes y se comienzan a explorar otras cadenas montañosas como Himalaya, Andes y otras. Se ascienden entre otros, el Aconcagua, el Tupungato, el Cervino, el Dent du Geant y un largo etc.
En el siglo XX el juego ya no solo es ascender hasta la cumbre sino también hacerlo por las paredes más escarpadas. Los nuevos límites pasan por la superación de lo más difícil.

Aunque hasta ahora la gran mayoría de los alpinistas contrataban un guía de montaña por libre elección para acometer las ascensiones, es en el siglo XX cuando los guías comienzan a unirse entre si sin un contrato para acometer desafíos aun pendientes. Además durante este siglo se populariza el montañismo y con ello precisamente la implantación del montañismo sin guía. Incluso a veces la ascensión tiene valor solo si se realiza sin guía de montaña.

Desde los comienzos la evolución ideológica de las escaladas está acompañada por la evolución en los materiales y viceversa. Tal es así que las prendas de algodón son reemplazadas por prendas de fibras sintéticas y se mejora la confección de las mismas. Las cuerdas antes de fibras naturales, son desplazadas por las de fibras artificiales aumentando sus prestaciones y la seguridad. En 1908 se crean los crampones de 10 puntas y en 1931 los de 12, con ello se revoluciona la técnica de escalada en hielo y se superan nuevas vías antes consideradas demorosas o “imposibles”.
Después de la primera guerra mundial se comienza a hablar de alpinismo italiano, francés, alemán, etc. Rivalidades nacionalistas que hasta entonces no existían. Empieza a valer el “vencer o morir” o el “todo o nada”. Incluso en los años 20 los socios de la escuela de alpinismo de Munich abren las vías más comprometidas hasta ese entonces y en esa institución se difunde el desprecio frente a la muerte. Anderl Heckmaier (uno de los primeros escaladores en lograr la célebre cara Norte del Eiger), refiere asistir seguidamente a funerales de conocidos los fines de semana y en éstos eventos sociales, los mismos alpinistas comentan  e idean nuevas metas a superar en montaña 6.
Aunque comenzaron a crearse en el siglo anterior, es en éste siglo XX cuando los clubes de montañismo (alpinismo o andinismo) se comienzan a fundar por doquier.
Después de la II guerra mundial y durante la década de los años 50, ya simplemente se busca la dificultad extrema aunque a veces recurriendo a excesiva utilización de la tecnología. 7
Durante esta década dan frutos las exploraciones de intentos previos en montañas del Himalaya y se ascienden hasta la cumbre prácticamente todos los ochomiles.
En varios continentes se comienzan a ascender las montañas más difíciles que van quedando en las listas de los deportistas como por ejemplo el Monte Fitz Roy en el año 1952, la cara sur del Aconcagua por franceses en 1954 o el Cerro Torre por italianos en 1974 y muchos mas.
A partir de la década de 1970 se comienzan a pulverizar los tiempos de vías en las que previamente se demoraban días enteros en ser ascendidas. Además se repiten vías en solitario y a veces en invierno como exponentes de compromiso y autonomía en cualquier condición. Esto se da en cualquier geografía del mundo.
En los años 80 la escalada deportiva se estandariza y se comienzan a diversificar las ramas del montañismo y alpinismo ya incluso como actividades con fin propio. Así se consolidan la escalada deportiva, el bulder, las escaladas de cascadas heladas, vías mixtas, etc. Surgen también las primeras competencias internacionales de escalada deportiva, seguidas del boulder y la escalada en hielo.

Actualidad
Finalmente se llega al momento actual del alpinismo en el que se observa que por su esencia misma, las actividades de vanguardia, son aquellas practicadas sin contrato guía cliente, sino como grupo de expertos practicantes (algunos de ellos son guías de montaña de profesión) y como ejemplo de montañismo de vanguardia mencionamos el encadenamiento de los picos del macizo del Cerro Torre en Patagonia por los escaladores Colin Haley y Rolo Garibotti en 2008 o el increíble ascenso del monte Nanga Parbat (8.125 m) en Pakistán por Vince Anderson y Steve House en 2005 8, 9, 10. En ambas ascensiones destacan la ligereza, el estilo alpino, la mínima exposición a la altura y a los peligros a través de la rapidez, la preparación psicofísica y sobre todo la creatividad. Estas ascensiones representan la cúspide de una pirámide que formamos cientos de miles de practicantes.

Mi postura
El monte Aconcagua, no deja de ser un cerro que representa un desafío para aquellos que hacen montañismo desde un club de Montaña o lo hacen como actividad puntera y de vanguardia. Por todo ello y por el simple derecho a realizar andinismo con responsabilidad y libremente, creo que debemos permitir la práctica de este deporte con o sin guías. Incluso siendo guía de montaña defiendo la última postura. Creo que cada uno debe tener la libre opción de elegir la forma de hacer esta actividad.
Según las autoridades del Parque Provincial Aconcagua y sus estadísticas, son pocos los que optan por no contratar guías. Creo que esto no es excusa para obligar a ese mínimo de practicantes a depender de un guía de montaña de forma contractual. Respetamos la decisión y el derecho de algunas personas de no contratar un guía y menos aún, hacerlo por imposición. La imposición mata la creatividad (del montañista) y mediocriza la profesión (del guía de montaña), hace que perdamos el respeto que nos merecemos como profesionales y elimina el crecimiento como tales, crecimiento que no debemos olvidar para ser mejores en nuestro trabajo.
Por todo lo dicho arriba somos varios los trabajadores que NO queremos que se imponga el uso de guías obligatorios en las montañas de Argentina, Aconcagua entre ellas. Ese mínimo porcentaje de personas con experiencia que desea ingresar sin guías a una montaña, debe hacerlo y está en su derecho.
Por otra parte, el que opta por contratar a un guía de montaña debe saber que el guía de montaña tiene que ser una opción de elección y no una marioneta que trabaja a través de un reglamento impuesto, asegurando así su supervivencia en desmedro del crecimiento profesional, deportivo e interior. Me viene a colación el lamentable ejemplo del Vn. Kilimanjaro (5.895 m) en Tanzania, el patético ejemplo del Vn. Licancábur (5.920 m) en norte de Chile/Bolivia o alguna vez el Vn. Lanín (3.776 m).

Sí creo que se debe informar y sugerir. Las autoridades a cargo de un área protegida o los clubes de montaña deben exigir al interesado en ascender un cerro, que se capacite, que asuma los riesgos existentes e informarle a cerca de todo lo que le pueda suceder. Información sin mentiras sobre los llamados peligros objetivos y subjetivos.
Nuevamente en el caso específico del cerro Aconcagua e independientemente de si la persona es conducida por guía de montaña o no, el ingresante debe saber que nadie puede garantizar su seguridad, garantía que pretenden dar algunos funcionarios ya sea a través de un servicio de rescate, presencia de guías obligatorios y/o helicóptero.
En cuanto a nuestra función como guías de montaña, debo aclarar aquí que los guías somos seres humanos, estamos expuestos a cometer errores y por ende somos falibles. Tampoco el guía puede garantizar. En todo caso el guía debe gestionar riesgos y minimizarlos. Y si bien la prevención y la seguridad son dos de nuestros pilares, la seguridad misma es una tendencia y no un todo como valor absoluto. Paradójicamente lo único seguro en la vida es la muerte ¿Acaso alguien no está seguro de que va a morir?

Conclusión y sentido
Llegando a la actualidad se puede decir que ha habido un auge de los deportes y actividades practicados en el medio natural. El montañismo entre ellos se ha convertido en actividad polifacética y al alcance de muchos. Para algunos, el montañismo compensa las carencias que surgen dentro de la sociedad de consumo moderna y a pesar de que las motivaciones y aspiraciones de unos son bien distintas a las de otros, lo cierto es que año tras año miles de senderistas, montañistas, esquiadores y escaladores en busca de nuevas vivencias o simplemente por descanso, frecuentan las montañas del mundo entero. 11
Según Walter Bonatti “el valor de una montaña, es decir el de su escalada, está constituido por una suma de elementos diversos y todos importantes: el estético, el histórico y el ético” El mismo Bonatti dice que nunca podría separar estos tres factores ni prescindir de ellos, ya que fundamentan su concepción de la montaña.
Se dice que el alpinismo, montañismo, andinismo, himalayismo o como se quiera no aporta nada a la humanidad, sin embargo, por alguna razón son cada vez más los adeptos que en mayor o menor medida practican este deporte. Para ellos el alpinismo tiene sentido. Otorgar el sentido a una actividad hace que la misma tenga valor y de allí el aporte positivo al ser humano. Quizás el sentido pasa porque en el montañismo se expresan valores humanos y del mismo surgen reflexiones de gran importancia a la hora de ser aplicados a otro campo de la vida. Así mismo el montañismo puede ser terreno para la formación de valores y disciplina en personas de cualquier edad, por supuesto sin olvidar el riesgo que trae aparejado. Por todo ello, el montañismo merece su respeto.

Lamentablemente “en un mundo que está cada vez más dispuesto a premiar a los astutos, mentirosos y tramposos, a rendirse ante ladrones y corruptos; es difícil auspiciar valores como la honestidad, la coherencia, la responsabilidad, el compromiso y los gestos desinteresados” todos valores que nos puede aportar el alpinismo.
Por último y por suerte, mientras que en el montañismo moderno se manifiesten la fantasía, la pureza de sentimientos, el descubrimiento, la autosuperación, la “sana” competencia y la necesidad de conocer; el montañismo permanecerá vivo 12.













* Aunque deberíamos mencionar la ascensión del Mont. Aiguille (2.086 m) en el año 1492 por Antoine de Ville y bajo la orden del rey Carlos VIII, como primera manifestación de alpinismo ya que nació como acción gratuita y sin intención de sacar provecho alguno de la propia actividad. También existen otros esbozos de comienzo de alpinismo en su concepción moderna, pero es motivo de otro escrito y de tesis doctorales.

Referencias bibliográficas
1 Zorrilla J. J. “Enciclopedia de la Montaña” Ed. Desnivel 2000.
2 coord. Salkeld A. “Montañas del mundo”, Ed. Desnivel 1999
3 Randis A. “Sistemas de seguridad en montaña” Ed. Fac. de Filosofía y Letras 2002
4 Randis A. “Liderazgo en ambientes agrestes” Ed. Zetaeditores 2006
5 Autores varios. Coord. A. Salkeld y C. Bonington “Grandes Escaladas” 1995 Ed. Desnivel
6 Heckmaier A. “Los tres últimos problemas de los Alpes” Ed. Desnivel 195?
7 Messner R. “Séptimo grado” Editorial RM 1982
8 Garibotti R. revista “Vertical” nº 1 Ed. Degregori 2008
9 Parques Nacionales Fundación “En Patagonia” nº5 Ed. Techint 2008
10 House S. revista “Desnivel” nº 233 enero 2006
11 Stuckl P. y Schubert P. “Montaña y seguridad” Ed. Desnivel 2007
12 Bonatti W. “Montañas de una vida”, 1996. 1999 Ed. Desnivel.

Otras publicaciones de consulta
Hernández J. H. “Diccionario incompleto de Montaña” Ed. Gráfica Ind. Arg. S.R.L. 2000
Geras A. “Montañas de Luz” Druck S.R.L. 2003
Desmaison R. “Los Andes Vertginosos” Ed. Grijalbo 1983
Garrido F. “8.000 metros, solo y en invierno” Ed. Prames 1998
Gordito J. I. “Escalada libre en hielo y mixto” Ed. Desnivel 2003
Twight M. “Alpinismo extremo” Ed. Desnivel 2000
coord. Graydon D. y Hanson K.
Montañismo, la libertad de las cimas Ed. Desnivel 1997
Hosne R. “En Los Andes” Ed. Planeta 2000
Messner R. “Mi vida al límte” Ed. Desnivel 2004
Buscaini G. y Metzeltin S. “Patagonia” Ed. Desnivel 2000
Bridwell J. y Peall K. “Historias de Escalada” Ed. Desnivel 1993
Chouinard Y. “Que mi gente vaya a hacer surf” Ed. Desnivel 2005
Herzog M. “Grandes Aventuras del Himalaya” Ed. RM 1982
Chalet A. “Vocación Alpina” Ed. Desnivel 2000
Stainger S. “Rescate Aéreo” Ed. Martinez roca 1981
Terray L. “Los conquistadores de lo inútil” vol 1 y 2, Ed. Martinez roca 1982
Rebuffat G. “Estrellas y borrascas” Ed. Martinez roca 1982
Damilano F. y Gardien C. “Guía Completa de Montañismo” Ed. BLUME 1999
Hattingh G. “Grandes Ascensiones del Mundo” Ed. BLUME 1999
Martínez H. J. “Trekking y Ascensiones por las Montañas del Mundo” Ed. Desnivel 1994
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